jueves, 3 de marzo de 2011

Travesura Aeróbica Mezcló Sonidos Orquestales y Murgueros en el Parque Rodó.


El Lago del Parque Rodó y su casfillo feérico extraido de un cuento de Perrault, más el estío refrescando por las brisas del plata la noche espléndida del germinal marzo montevideano,constituía un bucólico paisaje para que los vuelos líricos de la Orquesta Filarmónica de la capital del país se elevaron hacia un diagrama perfecto de armonías y melodías celestiales y muy terrenales como para estremecer el alma.
 Acabo de regresar del Parque Rodó.Y en el circuito pradial de Gonzalo Ramirez y 21 de Setiembre, había dos opciones musicales, muy diferentes en género y estilo.La Filarmónica en el Lago, sin porteros. A noche abierta.En la cancha de básquetbol del Club fusionado, murgas, cómicos y contraseña para el espectador. El viento juguetón, que se vino marzo con promesas de frescuras otoñales y aún no ha llegado el día oficial de Momo carnavalero, por momentos enredaba los sonidos. Mi oídos entraban en trance, que uno colocaba la pantalla del radar auditivo hacia las primas y las terceras de la Catalina popular; y el otro, hacia los acordes riquísimos de la orquesta.Finalmente ganó este último y el compañero fonólogo se asoció a su hermano simétrico . En la "segunda sección" veré cuál grupo está mas ajustado según su modalidad. No obstante, ya pregono un anticipo de veredicto.La murga, murga es. Una orquesta , y más si afiatada, es otra cosa.Por momentos conmueve la profundidad del ser espiritual con sus pianos, allegros o ritmos vivaces. Y no necesita del folletín adjunto de las letras...aunque una murga la supere, para el caso según ocasiones, en la ductilidad asombrosa de los maravillosos percusionistas que se pintan las caras, haciendo hablar y musicalizar a los redoblantes, bombos y platillos.
A cada composición fluían de las riberas lacuestres,como fantasmas que aplaudían sus víctores ahítos de placer estético, los agradecimientos manuales y gritas de aprobación de una multitud apretujada en espacios mínimos que premiaba a los artistas de las cuerdas, percusión y ¡esos vientos sonoros de maravillas acústicas! coordinados por un Maestro distinguido en las artes de la sensibilidad que concede donosa Santa Cecilia.




Cerca, muy cerca, a sólo un ciento cincuenta metros, otro escenario.No libre... que en ese había que pagar para ingresar, el del Defensor Sporting y su clásica oferta de Carnaval con los conjuntos más cotizados desde el alma que procreó la andaluza "Gaditana que se Va", murga peregrina que vino de Cadiz, España, a principios del siglo pasado, y dejó herencia fecunda de matriarca de Momo. El régimen de los aires a veces confundía voces de murgas con las sintonías filarmónicas.Casi que agrediéndose en varios sentidos.Y como para demostrarme a mi, por lo menos, que no es cierto que hay sólo una sola clasificación de la Música, la "buena y la mala", sin impotar el género.No es así. Una no compite con la otra...aunque discutible sea.
Es cierto, también, que quien arraiga con un género, puede desconocer la fecundidad del otro.

No hay comentarios: