miércoles, 16 de diciembre de 2009

Charrúa y Salterain en el Cordón Sur Montevideano: Sinfonía cromática en oro vegetal y bitumen mineral.

* Un efímero soplo de viento tumbó la flor que vive su pasión terminal, lagrimenado alfombradas tristezas desde las quintas de tipas en todos los diciembres.
* Me fascinó cómo los pétalos de las tipas de la esquina montevideana de Charrúa y Joaquín de Salterain se derraman sobre la calzada y aceras del lugar con la prodigalidad moribunda de sus florales oros vegetales.
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* Peñarol, viejo decano del fútbol, tiene también su larga enseña rayada en el barrio del Cordón Sur: amarillos de corolas y azabaches bituminosos. Como las flores hoy, también el mito aurinegro está tumbado por la larga derrota quinquenal de nuestros tiempos. Duele. Me duele.






* La belleza más sutil gusta de las alturas pero en sus devaneos ocasionales, suele bajar al ras.

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Siempre paso en dìas hábiles por la esquina cordonesa de Charrúa y Joaquin de Salterain en Montevideo cuando, ocasionalmente, soy un residente capitalino. Allí está el reino de las tipas alineadas sobre las aceras, casi queriendo descender a la calzada.
Placentero, gustoso, pero también en cansino rol de abuelo provecto, llevo a mi príncipe de quince meses, rizos coloraditos en cabellar asamblea de caravanitas inconclusas, piel de leche y promitente "enfant terrible", el encantador Teodorico, hacia el Kindergarden del Parque , algo más de una cuadra hacia el río de la Plata del paisaje arbóreo de mi enamoramiento urbano.
Por estos días toda la barriada constata con rutinas que a veces adormecen la sensibilidad, el tapizado de sus calles de un amarillo Van Gogh , no de girasoles, sino de los pétalos de las flores de las añosas tipas del lugar.
Caen para morir, pero cumplieron su misión reproductiva .Habrá que esperar a marzo- abril para constatarlo. No sé si también a ellos los aguardará un Jardín de las Delicias como el que inspiró al extraño Jerónimo Bosch, el Bosco. No al filántropo religioso italiano que, por allí, su obra montevideana de los salesianos, tiene imponente Edificio-Taller.
Alguien considerará al alfombrado ocre, mugre basural que se mantiene por días refractaria a todo tipo de intentos higiénicos en ristre de palas y escobillones . La verdad que no sé quién se encargará de retirar los restos del botánico sepelio de esa tenaz fiebre amarilla del verano.
La visión, a mi, como seguramente a otros, según ya me consta, no es descalificante, sino gozosamente panorámica.El gris citadino, combatido por una sinfonía cromática de oro vegetal y bitumen mineral, en armónica confluencia de tonos opuestos, es seductor y cautivante.¿Que será de los rubios gametos?
No en vano el famoso semiólogo Umberto Eco dedicó sendos libros a la estética, la de lo feo y la de lo bello. Que en ambas dimensiones se pueden hallar beldades antinómicas.
Cuán dificil es imponer fronteras a la evaluación unidimensional de lo hermoso.Cada cual tiene la suya.

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