viernes, 12 de diciembre de 2008

¡Qué José Ortega y Gasset me lo explique de nuevo!

Pampita glamorosa->




<-José Ortega y Gasset.

Finalizó anoche un certamen competitivo entre parejas de danzarines denominado “Bailando por un Sueño”, formato clonado de similares europeos que aquí en el río de la Plata, como por allá en España, suscitan alternativamente adhesiones como críticas .
Las descalificaciones ante el cholulismo ligero que genera la chismografía barata de las farándulas cabaretianas de la revista porteña argentina y uruguaya, que los medios del espectáculo dispersan hasta el hartazgo en un negocio de las debilidades humanas, bien explotado seguramente con pautas de generosos contratos publicitarios muy competitivos y rentables.
Las adhesiones -que en su medida acompaño- son un despliegue de color, belleza, armonías rítmico musicales y sensualidad -cuando no se rebasan figuras trucos muy fronterizos con lo pornográfico- sobre una base de sacrificados ensayos en la semana, que no son recogidos hacia el público televidente, integrados por fortísimos voluntarismos de aprestamientos coreográficos diarios y a doble horario.
El triunfo final que hay que alcanzar mediante exámenes eliminatorios parciales, es determinado por una doble vía: un jurado cuaternal de idóneos del espectáculo y por el voto del público adicto al SMS.
Explico esto-que para muchos es obvio por lo conocido- al existir mucha gente que por convicción solidaria con las críticas negativas antes señaladas, toma para otro puerto en la selección de su canal, borrando de la pantalla al programa del diestro maestro de ceremonias Sr.Marcelo Tinelli. Pese a todo tengo mis dudas que en el reparto de la negación “no están todos lo que son, ni son todos los que están”. Mucho me recuerda la instancia, aquellos célebres versos de Los Patos Cabreros sobre los vecinos que fundamentaban no hacer donaciones para sostener el funcionamiento del tablado barrrial pues jamás asistían "¡y están todos aquí!”, remataba la pícara murga del gran e inolvidable Pepino.
A la final llegaron, junto a sus respectivos compañeros, dos figuras de primo cartel. La excepcional bailarina con formación clásica Laura Hidalgo y la modelo de alta pasarela Pampita. Ambas me dejaron como televidente la impresión intuitiva que son finas personas. Delicadas y educadas.
El Jurado, tras cuatro danzas, impuso un demoledor fallo unánime por unanimidades a favor de Fidalgo.Ganó todas las performances y, hasta la propia contendiente de la esbelta Laura, sobre la marcha destacaba que su rival contingente era mejor que ella en la exhibición concursal.
Pese al demoledor 4 a 0, igual hubo que apelar a las reglamentarias llamadas celulósicas.
Se invirtió el resultado. La mejor quedó como segunda.Ganó Pampita.(¿¿¿!!!)
Creo que esto, sinceramente, sirve para la reflexión más allá del tan singular certamen mediático que nos ocupa, involucrando por clara extensión del pensamiento otras múltiples facetas de la vida cotidiana.
¿Por qué , a veces, no ganan los mejores? ¿Por qué las masas se dejan llevar a grados increíbles por subjetividades? José Ortega y Gasset (+ 1955), explícamelo de nuevo!!

2 comentarios:

casa dijo...

la verdad que no sabia que mirabas el bailando
charo IDOLOOOOOOOOOOOO!!!!!

Alfredo Saez Santos (Charo) dijo...

El Bailando sí lo veo....pero también durante el espacio de publicidad y conversatorios de Tinelli estoy leyendo sobre "La Memética" de Richard Dawkins.
Yo,¿Idolo? Gracias por lo tuyo si tiene un perfil de solidaridad con lo que a ti también te gusta.Eso sí, los idolos en general tienen los pies de barro.
Cordialmente