Decálogo de un Simple Ciudadano pero, en definitiva, Ciudadano al Fin.
Pabellón Nacional ...........Himno.>
Escudo
Difícil hacer la abstracción de que se realizarán los comicios dentro del paisaje jurídico uruguayo, insertado no obstante en estos tiempos de globalización en las rotaciones y traslaciones planetarias que han aplanado, como dice Thomas Friedman, la Tierra. Todo está más cerca. Por ende la ley de la atracción universal es directamente proporcional a la cercanía, siempre achicándose, montada en la ciencia, en la tecnología y en el vozarrón de Mammon, Príncipe de la Codicia.
El Partido Colorado: Fue el primero en gobernar. Liberal en origen, abierto al mundo y urbano en un país de economía rural con un puerto de ultramar ayer que, ahora, clama por uno de aguas profundas. Con el batllismo asimiló, junto a bandadas de inmigrantes y la reforma educacional de Josè Pedro Varela y del Cnel. Lorenzo Latorre, la social democracia y fundó el Estado de Bienestar. Mientras los demás países se desangraban en Guerras Mundiales de predominios ecuménicos,vendíamos alimentos y gastábamos a caudal ancho, amparados por el paternalismo de la dulce vida. Hasta gozábamos del santo ocio con propios campeonatos mundiales de fútbol.
Luego…todo se acabó, menos el recuerdo de la “edad de oro”, la que es aún idiosincrasia estatal y corporativa
El Partido Nacional: Liberal y de raíces rurales. Privatista sui géneris pues siempre buscó el respaldo de la banca oficial. Antiestatista con relativa convicción, la necesaria para poder controlar en la razón del equilibrio los excesos batllistas del cameralismo y del presidencialismo. Anti imperialista. Y una aptitud moral que apuntaba hacia la pureza de conductas cívicas que, en la fatiga del tiempo, también se abrieron en gruesos buracos, muy recientes.
El Frente Amplio: se nutrió de los dos anteriores tratando de rescatar de la deflación imperante las virtudes anotadas en los partidos fundacionales. Del coloradismo, su concepción estatista, y amputarle a la vez los excesos perversos de la “planificación centralizada” plena de nepotismos, amiguismos, tráficos de influencia y concusiones diversas, siempre de tonos negativos y delincuenciales. De los blancos, purificarles los dones de la moderación y el recato que enfermaron de cacomanías, infecto contagiosas. Incluso fue tan arrebatador su éxito de adhesiones, que tuvo mayorías absolutas en las cámaras para disponer a su antojo de acciones u omisiones, y todo dentro de un contexto internacional de precios fecundos para nuestra producción ("commodities") como seguramente volverá a ser difícil encontrar próximamente que ya volvió una nueva crisis cíclica del capitalismo.
Sin embargo el Frente Amplio no consiguió concretar el alegato del 71: Engordó fofamente desde el poder al Estado, la deuda se elevó a ritmo asaz preocupante y hubo manejos sucios con manos pasibles de ser amputadas, de haber sido estos los tiempos del rey Hammurabí y su Ley del Talión.
Asoman claramente predilectos en números pitonísicos, el Frente Amplio o el Partido Nacional, sin saberse si el triunfo vendrá en primera vuelta (el domingo 25 venidero) o en balotaje (domingo 29 de noviembre ). Son más las empresas evaluadoras de estados de Opinión Pública que, aunque muy de reojo, optan por el Frente, pero ninguna de ese grupo mayoritario enfoca con temple a los ojos del curioso al exhibir su pronóstico. Salvo una la que, justamente, atribuye la victoria en balotaje al Partido Nacional.
Los dos presidenciables constituyen una tremenda incógnita. El de los blancos no se sabe bien si la creolina empleada para higienizarse fue del todo efectiva con antiguos residuos de color negro y caqui. Del frentista también se ignora si con el uso del mismo producto detergente pudo borrar ese color sanguíneo que sale post impacto de antiguas pólvoras amigas, tomadas de armerías, en tiempos de una democracias legítimizada por el voto popular que se pretendió, subversivamente, hacer estallar bajo el quimérico influjo cubano, hoy la decadente dictadura gerontocrática y regresiva del Caribe.
Y todo eso explica que, como nunca, dicen, tantos indecisos forman una importante franja de potenciales votantes, muchos, al parecer, dispuestos a votar en blanco o anular su voto cuando vayan a cumplir frente a las urnas el derecho y el deber encomendado a los ciudadanos de una república representativa.
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En papelitos folletinados se estampan los “Programas” y la versatilidad del idioma español es tal que permite, semióticamente, concluir que son iguales en lo trascendente. El mismo cuadro de fútbol con distinta camiseta.
Pero, en lo personal, este es el programa, creemos, que necesita el Uruguay para intentar su redención desde el auténtico esfuerzo nacional, sin omitir la existencia de factores extemporáneos que pesan y juegan con sentido contingente de oportunidad. Claro, serán menos opresores, si reivindicamos en idea y acción los rasgos de nuestros procedimientos éticos, ecológicos y políticos intestinos, luego de ser ellos traducidos a las praxis gubernamentales, impregnándolas, tanto de su forma y de su espíritu, de formatos inmaculados:
=No matarás;
=No prometerás en vano;
=Amarás a tu prójimo como a ti mismo;
=Comerás con frugalidad los frutos del Ärbol de la Vida y del Conocimiento.
=Creced y Multiplicaos.
=Con los pies en la tierra, mirad las estrellas del cielo.
=Que los hermanos sean unidos, si no se los comen los de afuera.
=Con libertad no se ofende ni se teme.
=La autoridad cesa ante la presencia soberana.
Amén.
















